Cultura Ona

Cultura Ona en Chile

Etnónimos
Ona (O’ona, Aona, Aoniks, Oens), Selk’nam (Shilk’nam, Shilkenam, Shelknam, Schelkenam, Shikl’anan, Shelk’enum, Shil’k’enum Shilkanan), Haush (Haus), Indios del Pie.

Los onas, desde la d√©cada de 1990, son una sociedad extinta de cazadores y recolectores que antiguamente ocupaban la mayor parte de la gran isla de Tierra del Fuego, en el extremo sur de Sudam√©rica, situada entre los 65 y 70 grados de longitud oeste y los 53 y 56 grados de latitud sur. Una peque√Īa parte de la isla, sin embargo, era compartida con los alacaluf, que ocupaban intermitentemente las costas de la Bah√≠a In√ļtil y el Seno de la Almirantazgo, y con los yahgan, que viv√≠an a lo largo de la franja de tierra entre el Canal de Beagle y la cordillera paralela a este canal.

Desde los primeros contactos europeos (hacia 1880), la poblaci√≥n ona ha sufrido un desastroso descenso en su n√ļmero. Lothrop estima que hacia 1850 la poblaci√≥n selk’nam era de unos 3.600 habitantes, con aproximadamente 300 haush. Setenta y cinco a√Īos m√°s tarde, en el momento del trabajo de campo de Lothrop (1924-1925), informa de que s√≥lo hab√≠a entre 60 y 70 selk’nam y 2-3 haush. Estas cifras, sin embargo, son discutidas por el padre Martin Gusinde, quien afirma que Lothrop estaba ¬ęmal informado¬Ľ, ya que en su censo (el de Gusinde) de 1919, se contaron 279 indios de pura sangre, as√≠ como 15 de sangre mixta india-blanca. Las propias estimaciones de poblaci√≥n de Gusinde dan una cifra de 3.500-4.000 para el conjunto Selk’nam-Haush antes de 1880, bajando a unos 500 para el periodo de 1880-ca.1905 (5: Chapman, p. 2). En 1980 hay unos cinco individuos de sangre mixta en la gran isla (Tierra del Fuego), y una persona cuyos padres pueden haber sido indios. Los Haush est√°n completamente extinguidos. ¬ęHay un n√ļmero de personas que tienen un abuelo indio (generalmente la abuela) pero est√°n completamente asimilados a la vida moderna. Es probable que a mediados del siglo XX los onas hayan dejado de existir como grupo √©tnico-cultural diferenciado. Las razones del r√°pido declive y la evidente extinci√≥n de la poblaci√≥n ona no son ning√ļn misterio. Est√°n claramente grabadas en la historia de las relaciones entre los onas y los blancos, y van desde la introducci√≥n de nuevas enfermedades hasta campa√Īas deliberadas de exterminio contra los indios.

La lengua ona, generalmente considerada como un tronco ling√ľ√≠stico separado e independiente, est√° bastante emparentada con el tehuelche del norte, con el que forma la familia ling√ľ√≠stica TSHON (CHON). Aunque la diferenciaci√≥n dial√©ctica entre los selk’nam del norte y del sur es escasa, las diferencias ling√ľ√≠sticas entre los selk’nam y los haush son muy marcadas. La diversidad ling√ľ√≠stica de los haush y los selk’nam parece indicar que la separaci√≥n en grupos distintos tuvo lugar hace mucho tiempo, ya que la estructura ling√ľ√≠stica en esa parte del mundo es relativamente estable. Voegelin sit√ļa la lengua ona en el macrofilo andino-ecuatorial.

Tierra del Fuego fue descubierta por primera vez por Magallanes en su viaje de circunnavegaci√≥n del mundo en 1520, y su presencia fue dada a conocer a las tribus vecinas por los selk’nam mediante el encendido de enormes fuegos de se√Īales. A ra√≠z de estos numerosos incendios, el espa√Īol apod√≥ a la isla ¬ęTierra del Fuego¬Ľ. El contacto real con los selk’nam no se produjo probablemente hasta 1579, cuando el explorador espa√Īol Pedro Sarmiento de Gamboa los encontr√≥ por primera vez. Los exploradores espa√Īoles contactaron con los vecinos cercanos de los selk’nam, los haush, en 1619. Durante los siguientes 250 a√Īos, varios exploradores espa√Īoles, ingleses y holandeses entraron en contacto con los selk’nam, as√≠ como varias expediciones comerciales y pesqueras. Muchos de estos encuentros fueron bastante violentos. A pesar de estos enfrentamientos, a menudo violentos, los selk’nam sobrevivieron relativamente intactos hasta finales de la d√©cada de 1880. En los a√Īos 1880 y 1890, un gran n√ļmero de colonos europeos fueron atra√≠dos a la zona de Tierra del Fuego por los descubrimientos de oro aluvial y las amplias praderas, ideales para la cr√≠a de ovejas. Para hacerse con el control de la tierra y deshacerse de la poblaci√≥n nativa, los granjeros, los ganaderos de ovejas y los mineros del oro contrataron a asesinos profesionales para perseguir y matar a los selk’nam en lo que supuso una guerra genocida de extinci√≥n. En la d√©cada de 1890, los misioneros salesianos reunieron a los restos de la poblaci√≥n nativa en misiones para protegerlos, pero el r√°pido cambio de la caza n√≥mada a una vida sedentaria y confinada en las misiones fue demasiado emotivo para la tribu, y la poblaci√≥n disminuy√≥ r√°pidamente. Las enfermedades tra√≠das por los europeos, como la gripe, la tuberculosis, la neumon√≠a y el sarampi√≥n, consiguieron lo que los sicarios no lograron: acabar con la poblaci√≥n restante.

Gran parte de los conocimientos que tenemos sobre los selk’nam u ona datan de 1875, cuando fueron visitados por primera vez por el misionero Thomas Bridges. Se hicieron progresos adicionales en el estudio de la cultura y la lengua onas gracias al trabajo de Lucas y William Bridges, hijos de Thomas Bridges, durante los primeros a√Īos de la d√©cada de 1900, por los padres selesianos, particularmente Zenone y Borgatello, y los estudios de campo del padre Martin Gusinde en 1919-1923, y de Lothrop en 1924-1925. La monumental monograf√≠a de Gusinde titulada ¬ęDie Selk’nam¬Ľ contiene pr√°cticamente todo lo que sabemos de la cultura tradicional selk’nam-ona.

Debido a la naturaleza n√≥mada de los onas, no hab√≠a asentamientos permanentes. Las familias segu√≠an a las partidas de caza, se asentaban temporalmente en los lugares donde se mataban los animales y luego, a los pocos d√≠as, volv√≠an a marcharse. Las viviendas eran de dos tipos. Las que se utilizaban en el norte, que era la regi√≥n abierta y sin √°rboles, eran una mera pantalla contra el viento. En el sur boscoso, donde se dispon√≠a de madera, se constru√≠an verdaderas caba√Īas de forma c√≥nica. Cada familia constru√≠a su propia caba√Īa, que consist√≠a en un c√≠rculo de palos inclinados hacia dentro, dispuestos estrechamente entre s√≠ y cubiertos con un gran trozo de cuero atado en muchos lugares al armaz√≥n. Alrededor de la parte inferior, en el exterior de la estructura, se colocaban terrones de c√©sped o tierra que serv√≠an de aislamiento contra el fr√≠o. El ¬ęwindsdreen¬Ľ se constru√≠a con 6-10 palos clavados en el suelo, en forma de medio o tres cuartos de c√≠rculo. A continuaci√≥n, se colocaba un gran trozo de cuero sobre los palos y se sujetaba a los extremos bifurcados de los mismos.

La subsistencia se basaba principalmente en la caza, sobre todo del guanaco (un mam√≠fero sudamericano parecido al ciervo), que era el alimento b√°sico de la dieta ona. Esta importante fuente de alimentaci√≥n se complementaba con la carne de zorro, aves silvestres y animales marinos. La recolecci√≥n de hongos, plantas y bayas comestibles, la recogida de mariscos y otros productos marinos y la pesca (de forma limitada), completaban el patr√≥n b√°sico de subsistencia de los onas. Los onas no conoc√≠an la agricultura y el √ļnico animal dom√©stico que conoc√≠an era el perro.

Como muchas otras sociedades de cazadores-recolectores, los onas reconoc√≠an una clara divisi√≥n del trabajo en sus actividades diarias. La caza con arcos y flechas era una empresa exclusivamente masculina, aunque la caza con armas m√°s simples (por ejemplo, palos puntiagudos, piedras) pod√≠a ser realizada por ambos sexos. Los hombres tambi√©n fabricaban arcos y flechas y herramientas de piedra, hueso y madera. La recolecci√≥n era un trabajo principalmente femenino. Tambi√©n fabricaban cestas, preparaban y cos√≠an pieles para vestirse, cocinaban, cuidaban de los ni√Īos, recog√≠an le√Īa, buscaban agua, constru√≠an las viviendas y transportaban los enseres dom√©sticos a sus espaldas durante los viajes de un campamento a otro. La pesca la realizaban a menudo tanto los hombres como las mujeres. En ocasiones, los hombres ayudaban a las mujeres en sus tareas.

Los selk’nam ten√≠an un gran sentido de la territorialidad. Antes de 1880, Tierra del Fuego estaba dividida en ochenta territorios, cada uno de ellos ocupado y considerado propiedad de un linaje espec√≠fico. No hab√≠a tierras sin reclamar en la isla. La propiedad de la tierra era de vital importancia para los selk’nam, ya que cuanto m√°s grande fuera el pedazo de tierra pose√≠do, mayores ser√≠an los recursos de fauna y flora disponibles en la econom√≠a de subsistencia. Todos los hombres del linaje ten√≠an derecho a cazar en la tierra siempre que lo desearan, pero la intrusi√≥n explotadora de los forasteros se resent√≠a profundamente y a menudo provocaba derramamientos de sangre y guerras. Sin embargo, los cazadores de otros grupos familiares (es decir, linajes) pod√≠an ser recibidos como invitados y se les permit√≠a el uso de la tierra.

La descendencia entre los onas era bilateral. Se empleaba la terminolog√≠a de los primos esquimales, equiparando a todos los primos entre s√≠ y distingui√©ndolos de los hermanos. La unidad social b√°sica era la familia nuclear independiente. La autoridad real entre los onas reca√≠a en el jefe de familia, que no reconoc√≠a ninguna autoridad superior y no aceptaba √≥rdenes de ning√ļn otro hombre. El siguiente y m√°s alto nivel de organizaci√≥n consist√≠a en la banda patrilocal, ex√≥gama, con las familias nucleares agrupadas en 39 bandas de este tipo. Cada banda era independiente, ten√≠a su propio territorio separado y bien definido, y reconoc√≠a el liderazgo moral de un anciano del grupo, que en realidad no se llamaba jefe y no ten√≠a ninguna autoridad real. Su cargo no era hereditario y su influencia era m√°s persuasiva que coercitiva. Adem√°s de la ausencia de jefes, tampoco hab√≠a castas o clases sociales, ni hermanos o moieties, ni ning√ļn otro grupo organizado o sociedad secreta.

Gusinde afirma que, con la excepci√≥n de la exogamia en banda y la prohibici√≥n de los parientes consangu√≠neos, los onas ten√≠an total libertad de elecci√≥n a la hora de elegir pareja. En el mejor de los casos, cuanto m√°s lejos viviera una novia, m√°s adecuada ser√≠a como esposa. Tras un periodo temporal de residencia matrilocal, la pareja, casi sin excepci√≥n, se trasladaba a vivir permanentemente con la banda del marido. Aunque la monogamia era la regla general, la poligamia sororal ten√≠a lugar en ocasiones. Pero s√≥lo una peque√Īa minor√≠a de los hombres mayores ten√≠a dos esposas y era a√ļn m√°s raro tener tres. A veces un hombre se casaba con una mujer y su hija de un matrimonio anterior. Sin embargo, la opini√≥n p√ļblica generalmente desaprueba las uniones polig√≠nicas. La edad media para casarse era de 20 a√Īos para un hombre y de 15 a 19 para una chica. Sin embargo, el hombre deb√≠a someterse a una prueba en las ceremonias secretas del kloketen antes de que se le permitiera casarse y la chica deb√≠a haber tenido su primera menstruaci√≥n. El divorcio era relativamente raro.

Seg√ļn los relatos disponibles, la religi√≥n ona puede ser de naturaleza monote√≠sta con la creencia en un ser supremo llamado Temaukel. Se rezaba a Temaukel en caso de enfermedad grave y se hac√≠an dos sacrificios sencillos, casi no religiosos, a esta deidad en determinadas ocasiones. Otros elementos de la religi√≥n eran los antepasados mitol√≥gicos, los esp√≠ritus del bosque y los esp√≠ritus kloketen. Los onas tambi√©n conceb√≠an la existencia de un alma humana (kaspi) y su permanencia despu√©s de la muerte en el reino del ser supremo. El ceremonialismo se limitaba principalmente a la celebraci√≥n de los kloketen, en la que los j√≥venes se iniciaban en la virilidad.

El chamanismo estaba muy desarrollado entre los onas, y el cham√°n se llamaba xon o yohon. La llamada al oficio se produc√≠a a trav√©s de un sue√Īo en el que el esp√≠ritu de un cham√°n fallecido se aparec√≠a a una persona, le invitaba a buscar la vocaci√≥n y, finalmente, le otorgaba sus propios cantos y poderes especiales. La formaci√≥n para este oficio duraba de dos a tres a√Īos. Como no exist√≠a una sociedad u organizaci√≥n de chamanes, cada cham√°n trabajaba de forma independiente, a menudo en mortal rivalidad con otros chamanes. El cham√°n curaba, controlaba el clima y la caza, y ayudaba a su grupo en la guerra. Tambi√©n actuaba como hechicero y a menudo se le ped√≠a que hiciera da√Īo a sus propios enemigos o a los de sus clientes.

Revisor de hechos: Brooks

Recursos

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Véase También

Bibliografía

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